El Ministerio constata una aceptable calidad del aire y del mar en Portmán

La Secretaría de Estado de Medio Ambiente constata una «aceptable» salud ambiental del entorno aéreo y marino de la bahía de Portmán, cuando se cumplen tres años de la paralización de las obras de regeneración. Desde que el contrato para la ejecución de los trabajos fuera suspendido en abril de 2019, por una decisión judicial y por la imposibilidad técnica de continuarlos de acuerdo con el proyecto que fue adjudicado en junio de 2016, el Ministerio para la Transición Ecológica está llevando a cabo actuaciones de mantenimiento para garantizar la seguridad para las personas y el medio ambiente en la zona de obras.

 

Sin embargo, la sistematización de los trabajos de vigilancia y control comenzó realmente en noviembre de 2021, cuando se adjudicó a Tragsa esta labor por un período inicial de doce meses y un presupuesto de 649.469 euros. Así, las analíticas del agua del mar y la medición de las partículas PM10 y otros elementos metálicos en suspensión aérea (arsénico, cadmio, plomo, mercurio y zinc), que se van a realizar con una periodicidad de tres meses, determinan «valores inferiores a los niveles límite», según el balance efectuado en abril por la Secretaría de Estado de Medio Ambiente.

 

Para mayor seguridad, el control de la calidad ambiental del agua también se efectúa en la gran laguna interior de la bahía. Este hueco, de algo más de un metro de profundidad, se excavó al inicio de las obras, con el objetivo de examinar la dinámica litoral en la zona más próxima a la línea de costa, tras la retirada de una capa superficial de estériles mineros. En estas aguas, el Ministerio reconoce que «las concentraciones de cadmio y zinc disuelto son ligeramente superiores a los objetivos de calidad» que señala la normativa.

 

En concreto, el valor de referencia del cadmio es de 0,2 ug/L, «y la analítica muestra 0,6 ug/L», mientras que en caso del zinc la norma indica como límite 60 ug/L y el resultado es de 116 ug/L, explican fuentes ministeriales. En cualquier caso, según muestra el informe, «se aprecia una tendencia decreciente de la presencia de metales con respecto a las analíticas del período 2017-2019». Pero, además, hay que tener en consideración que la concentración de mercurio, plomo y arsénico está por debajo de los valores de referencia, aún cuando se trata de agua en contacto directo con los millones de toneladas de residuos mineros que sepultaron la bahía entre 1957 y 1990.

 

Además del control ambiental, Tragsa está ejecutando un refuerzo del cordón de protección con escollera que separa la laguna interior de la línea de costa (mide casi cuatro metros de altura); la retirada de elementos peligrosos y limpieza del entorno; la instalación de un vallado perimetral y la vigilancia y seguridad de las obras y sus instalaciones. Asimismo, la empresa está trabajando para mantener la integridad en la playa mediante la realización de trasvases periódicos de arena debido a temporales.

 

Fuente: La verdad de Murcia

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